Squillaci quiere despedirse a lo grande

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“Tengo ganas de disponer de tiempo de juego y de divertirme dentro de la cancha, me apetece”, explica con tranquilidad Sébastien Squillaci en declaraciones a fifa. Al terminar su contrato con el Arsenal, el zaguero francés ha fichado por el SC Bastia por una temporada, con opción a otra, y espera acabar dignamente su meritoria carrera en Córcega.

“Jugar en estadios llenos, con un ambiente magnífico, sobre todo en el Emirates Stadium, ha sido una experiencia sensacional, y me ha dejado un buen recuerdo, aunque al final haya sido un poco difícil deportivamente…”, cuenta el jugador, que había empezado con buen pie su aventura londinense. En la campaña 2010/2011, participó en 22 partidos de liga y otros seis de la Liga de Campeones de la UEFA, antes de vivir dos años de presencia asidua en el banco de reservas de los Gunners

Ahora, después de ese interminable periodo de frustración, Toto sigue teniendo hambre de fútbol, aunque no necesite reivindicarse: “Tengo 33 años, estoy más cerca del final de mi carrera que del principio. Estoy contento por todo lo que he logrado, y quiero terminar con buena nota por mí, no por los demás. Simplemente, no me apetecía colgar las botas después de una temporada sin jugar”.

Y, al margen de los recuerdos, también se queda con todas las hermosas páginas que ha escrito durante su trayectoria: “He tenido buenos momentos en todos los clubes por los que he pasado, aunque, por supuesto, los trofeos son algo especial: fui campeón de la Ligue 2 con el AC Ajaccio, gané una Copa de la Liga y jugué una final de la Liga de Campeones con el Mónaco. En el Lyon, gané dos ligas y una Copa de Francia. En el Sevilla, la Copa del Rey, y en el Arsenal, aunque no ganase nada, tuve la oportunidad de compartir vestuario con grandes futbolistas. Me divertí mucho en todas esas experiencias”.

Una opción de vida
Con un historial así, que le hizo vestir los colores de la selección francesa en 21 ocasiones, quizás parezca extraño jugar ahora en uno de los equipos de menor presupuesto de la Ligue 1. Sobre todo, porque un currículo como el suyo suele ofrecer posibilidades de tener una prejubilación dorada en destinos más exóticos. “Ése no era mi objetivo”, zanja el defensor. “El aspecto económico no ha sido una motivación para fichar por el Bastia. Quería ir a un lugar en el que me divirtiese, en el que sé que hay un buen plantel, del que ya conozco a bastantes jugadores. Aquí se dan todas las circunstancias para que acabe bien estos dos años. Es una opción de carrera, y respeto absolutamente a quienes toman otros caminos”.

Y esa opción de carrera representa también una opción de vida, un regreso a los orígenes para un hombre que lleva a Córcega en el corazón y en la sangre. “Para mí era muy importante ir a un sitio en el que mi familia estuviese bien, en el que pudiese estar cerca de los míos”, se alegra el jugador, que se inició en el fútbol de alto nivel con el gran rival de su actual club, el Ajaccio, entre 2000 y 2002. El reencuentro con la Isla de la Belleza le permitirá asimismo volver a una liga que conoce muy bien: “Jugar contra mis antiguos clubes va a ser algo especial, porque no he dejado de seguirlos. Volver a Mónaco, a Lyon… Me ha ido bien en todos los sitios en los que he jugado, y me encantará encontrarme de nuevo con la gente”. 

En la defensa, también le aguardan varios retos interesantes, como frenar a adversarios de la talla de Edinson Cavani, Falcao o Zlatan Ibrahimovic, al que Squillaci ya se enfrentó en España. “Siempre es agradable jugar contra grandísimos futbolistas, es casi lo mejor que hay, y es algo positivo tanto para mí como para la liga francesa en su conjunto”.

Ahora, con un plantel en gran medida remodelado y privado de muchos de los artífices del regreso a la élite y el estupendo 12º puesto del año pasado, el Bastia se fija como meta la permanencia. Es un desafío que Squillaci afronta, a pesar de todo, con una sonrisa: “Yo no soy de los que lamentan nada, ni en el fútbol ni en la vida en general. Estoy contento con lo que he hecho, y espero tener todavía otros dos años buenos. He pasado por momentos difíciles, como todo el mundo, pero son la ocasión de aprender sobre uno mismo. Eso le hace a uno más fuerte para el resto de su vida, también para después del fútbol”.

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